El Trompo, una tradición que no ‘envejece’
El Trompo, una tradición que no 'envejece'
A sus 87 años, doña Ana Dolores Miranda todavía conseva intactas sus virtudes de antaño, aquellas que hicieron parte de su niñez y aún tiene la fortaleza y astucia suficiente para no dejarse ganar del tiempo.
Su sonrisa siempre permanece en su rostro de piel sensible, como queriendo darle una lección a quienes creen que las experiencias de vida son un baúl de recuerdos acumulados en un embudo de vivencias.
El trompo es su pasión, el mismo que ha bailado toda su vida, desde su época de niña, cuando recorría los cafetatales santandereanos en su natal San Gil. No ha perdido esa facilidad, tampoco la virtud para hacerlo. Doña Ana Dolores es un libro abierto ensamblado en historias y leyendas, recogidas en su largo trajinar que valen la pena enlazarlas, así como lo hace con su naylon a medida que enrolla la falda del tradicional juguete.
Asegura que esta práctica de diversión ha perdido terreno, sin embargo cree que “la tecnología ha desplazado a este tipo de juegos, antes usted veía muchos niños en las calles jugando trompo, eso se ha perdido, a veces trato de enseñarle a mis nietos, pero que va, son pocos los niños que les gusta este tipo de diversiones”.
En representación del barrio Santo Domingo, Ana Dolores Miranda será una de nuestras participantes en los Juegos Deportivos Comunales, en donde tendrá la oportunidad de rescatar aquellas distracciones de niños que parecen estar en vía de extinción, pero que Indupal, a través de estas justas, quiere desempolvarlas como parte de una expresión cultural tradicional.
