Desempleo en Valledupar baja al 9,6% bajo el impulso del emprendimiento y la gestión local

En un contexto nacional donde el mercado laboral colombiano muestra una recuperación sólida, Valledupar se consolida como uno de los casos de éxito más notables del Caribe.
Según el más reciente informe del DANE, la capital del Cesar logró reducir su tasa de desocupación al 9,6% durante el trimestre diciembre 2025 – febrero 2026, una caída de 2,6 puntos porcentuales en comparación con el 12,2% registrado en el mismo periodo del año anterior.
Este avance posiciona a la ciudad por debajo del promedio de dos dígitos que históricamente la acompañó, distanciándola de ciudades con indicadores críticos como Quibdó (28,3%) y Riohacha (15,4%), y acercándola a la dinámica de centros económicos como Medellín (7,8%) y Bucaramanga (8,3%).
Más allá de los porcentajes, la alcaldía de Valledupar ha enfocado su estrategia en la “humanización” de las oportunidades a través de programas de formación técnica y apoyo al emprendimiento.

El alcalde Ernesto Orozco atribuyó estos resultados a un modelo de gestión articulada que busca reactivar la economía local mediante la formación para el trabajo y la consolidación de Valledupar como un epicentro de actividades regionales.
“Con trabajo estamos arreglando esto. Este resultado es fruto del impulso institucional que le estamos dando a nuestra Ciudad de Eventos. Pasar del 12,2% al 9,6% evidencia que las estrategias de inclusión productiva están funcionando”, aseguró el mandatario.
Mientras que a nivel país la desocupación de febrero se situó en 9,2%, Valledupar demuestra una convergencia positiva con la tendencia nacional.
La reducción de la brecha de género y el fortalecimiento de sectores como los servicios y el comercio local han sido fundamentales para que la ciudad mantenga este ritmo descendente.
El reto para el resto de 2026 será mantener estas cifras frente a los desafíos de la informalidad que aún persisten en la región, apostando por la sostenibilidad de los nuevos negocios y la atracción de inversión para que historias como la de Noreña Martínez dejen de ser la excepción y se conviertan en la regla del desarrollo vallenato.
