30 septiembre, 2026
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A 28 años de su fallecimiento, el legado de Julio de la Ossa sigue vivo en el folclor colombiano

Este 28 de septiembre se conmemoran 28 años de la partida de Julio Enrique de la Ossa Domínguez, recordado como El Pequeño Gigante del Acordeón y reconocido por la historia musical como el Octavo Rey Vallenato.

Nacido en Chochó, Sucre, el 20 de julio de 1936, Julio de la Ossa dedicó su vida a fortalecer y difundir la música de acordeón, dejando una huella imborrable en el vallenato y en los ritmos sabaneros. Su talento comenzó a destacarse desde la adolescencia, cuando integró la Banda Juvenil de Chochó, y más adelante encontró en el acordeón el instrumento que lo llevaría a la consagración artística.

A lo largo de su carrera obtuvo importantes reconocimientos, entre ellos la corona de Rey Vallenato en 1975, además de los títulos de Rey Hombre Caimán en 1986 y Rey Sabanero en 1990, consolidándose como una de las figuras más representativas del folclor colombiano.

Su legado musical incluye 36 producciones discográficas y composiciones que aún permanecen en la memoria de varias generaciones, entre ellas Mi Visita, La Margentina, Bella Cascada, Adiós María, La Cita, La Colegiala y Novia Ingrata. Sus obras fueron interpretadas por destacados artistas y agrupaciones nacionales e internacionales, contribuyendo a la difusión de la música colombiana más allá de las fronteras.

Hoy, casi tres décadas después de su partida, su música continúa sonando en festivales, parrandas y encuentros culturales, manteniendo vigente el nombre de quien dedicó su vida a exaltar las raíces musicales del Caribe colombiano.

Julio de la Ossa sigue presente en cada acordeón que interpreta sus melodías y en cada colombiano que reconoce el valor de su legado artístico. Paz en su tumba y gloria eterna a su memoria.

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