16 diciembre, 2025
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La UPC, en el centro de un pulso político: Detrás de la rectoría, se esconden contratos por $280.000 millones

La normalidad académica en la Universidad Popular del Cesar (UPC) se ha visto alterada por un explosivo pulso de poder que trasciende las aulas y se conecta directamente con los círculos más cercanos al gobierno nacional.

La institución se ha convertido en el campo de batalla de una disputa que enfrenta a la facción liderada por Alfredo Saade, jefe de gabinete del presidente Gustavo Petro, con otros sectores que también buscan influir en el destino de la universidad.

En el fondo de esta confrontación no solo está la elección del próximo rector, un cargo de gran importancia para la dirección académica y administrativa, sino también el control de dos ambiciosos proyectos de infraestructura cuyo valor combinado supera los $280.000 millones.

Esta cifra ha puesto a la UPC en la mira de intereses políticos que, según diversas fuentes, buscan asegurar su influencia en la toma de decisiones y en la adjudicación de estos contratos.

Los actores clave y los intereses en juego

El principal protagonista de esta historia es Alfredo Saade, cuya influencia en el Consejo Superior Universitario (CSU) es evidente.

El medio de comunicación El Colombiano reveló cómo Saade ha movilizado a sus alfiles en el máximo órgano de gobierno de la universidad, impulsando a figuras como Armando Cotes, representante de las directivas académicas, quien, además de su rol en la UPC, tiene lazos familiares y laborales con el jefe de gabinete presidencial.

Esta jugada política ha generado un profundo malestar entre otros sectores, que ven en la movida un intento de “toma hostil” de la universidad para alinearla con los intereses de un solo grupo político.

La lucha de poder se intensifica a medida que se acerca la elección del nuevo rector, con cada bando buscando consolidar su mayoría en el CSU. El nombramiento del viceministro de Educación Superior, Alejandro Álvarez, como delegado del Ministerio en el Consejo, ha añadido una capa de complejidad al panorama, ya que su papel podría ser determinante en la balanza de poder.

Preocupación de la comunidad y el futuro de la UPC

Mientras los hilos de la política nacional se tejen en los pasillos de la UPC, la comunidad académica, conformada por estudiantes, docentes y personal administrativo, observa con creciente preocupación.

Muchos temen que la intromisión de intereses externos desvíe el foco de la misión principal de la universidad: la formación de profesionales y la investigación.

La politización de la academia, señalan, podría comprometer la transparencia en la gestión de los recursos y la calidad de los proyectos de infraestructura, que son vitales para el desarrollo y la modernización de la institución.

En un ambiente de incertidumbre, el futuro de la Universidad Popular del Cesar pende de un hilo, a la espera de que el próximo rector sea el resultado de un consenso académico y no de una imposición política.

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