El precio de las esmeraldas colombianas se disparó

El precio de la esmeralda colombiana estaría experimentando una fuerte alza en su precio por una alta demanda frente a una poca oferta, debido a que en muchas zonas del país su producción está paralizada ante la falta de licencias ambientales.

Según lo pudo establecer el diario El Tiempo, el Gobierno nacional ha intensificado los requisitos para otorgarlas, lo cual ha impactado en la oferta de esta piedra al mercado. “La poca esmeralda que se consigue en el mercado está siendo acaparada por Estados Unidos y Asia”, le dijo un comerciante a ese diario, y contó también que actualmente los comerciantes han bajado sus exigencias ante la escasez.

Además, la pandemia de covid-19 afectó mucho al mercado, pues al ser las esmeraldas un artículo de lujo, muchos inversionistas dejaron de comprar durante esta época. Así se lo dijo al medio mencionado Alejandro Amelines, vocero de Fura Gems, una compañía minera de origen árabe con sede en Dubai, que opera desde el 2018 la mina de Coscuez, al occidente de Boyacá.

“La pandemia también afectó bastante al sector de la minería. Como la esmeralda no es un commodity (materia prima), como lo es el carbón o el oro, sino un artículo de lujo, durante esa coyuntura mucha gente dejó de invertir en piedras preciosas, incluso las casas de joyería más grandes del mundo, como Cartier, Tiffani y Bulgari”, sostuvo.

No obstante, contó Amelines, la demanda se volvió a reactivar, y todo en medio de una escasez de estas piedras preciosas a nivel mundial.

El motivo de esta escasez sería una fuerte regulación gubernamental en materia ambiental, lo que dificulta la producción y exportación de esmeraldas en el país. “En este momento la minería es una actividad altamente regulada y uno de los aspectos fuertes es el ambiental”, le dijo el directivo de Fura Gems al medio citado.

Además, explicó que la compañía cuenta con esta licencia, pero que obtenerla fue muy difícil porque la CAR (Corporación Autónoma Regional) se ha vuelto muy exigente para otorgarla. “Mostramos desde un punto de vista técnico cómo era nuestra operación, cómo conservaríamos los bosques, la fauna, la protección de las corrientes de agua y cumplido esto, se obtuvo la licencia”, recalcó.

Y justamente, los compradores internacionales se fijan mucho en que los productores cumplan con las normas ambientales.

Los comerciantes consultados por El Tiempo le informaron a ese diario que una joyería grande como Cartier exige trazabilidad en el producto, es decir, que hagan parte de una operación legal, que no tengan trabajo infantil, ni que exploten a sus trabajadores, entre otras cosas.

“Diría que muy pocas empresas en el país cumplen a cabalidad con todos esos requisitos. Colombia tiene muchos títulos de esmeralda, pero decir que una empresa tiene licencia, contrato de concesión y además un programa de sostenibilidad y de responsabilidad social es cada vez menos. Los clientes prefieren pagar un poco más por una esmeralda, pero que garanticen todos esos requisitos y el origen lícito de las piedras”, le dijo Amelines al medio.

Cabe mencionar que las esmeraldas colombianas representan el 95% del mercado mundial, pues son las más apetecidas por su calidad y pureza, por encima de las de otros países en las que también se producen, como Brasil, Afganistán y Zambia.

De acuerdo con información publicada por el Dane, el valor de las exportaciones alcanzó los 129 millones de dólares. De igual forma, el Ministerio de Minas calculó que en 2021 la extracción de esmeraldas alcanzó los 1,7 millones de quilates.

Comerciantes del sector le dijeron a El Tiempo que el mercado es difícil porque todavía mantiene algo de ilegalidad, a pesar de las regulaciones. Además, las esmeraldas tienen la particularidad de que su precio se rigen según el criterio de quien las compra, no como el oro o la plata, por citar ejemplos, que se rigen bajo variables específicas. Con Infobae

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